Trauma infantil: qué es y cómo afecta en la vida adulta

Revisado por Dr. Óscar Rivas, Psicólogo clínico, PsyT

Última revisión: 2026-10-07 · Próxima revisión: 2027-10-07

Respuesta breve

El trauma infantil incluye el maltrato físico o emocional, el abuso sexual, la negligencia y otras adversidades graves, como la violencia en casa. Vivirlo aumenta en promedio el riesgo de problemas de salud mental y física en la adultez, pero no lo determina: un adulto estable protege, y hay tratamientos eficaces para niños y adultos.

¿Qué es el trauma infantil?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el maltrato infantil como el abuso y la negligencia que sufren los menores de 18 años en una relación de responsabilidad, confianza o poder. La investigación usa un término más amplio, experiencias adversas en la infancia (ACE, por sus siglas en inglés): el estudio original (Felitti et al., 1998) midió siete categorías y las versiones posteriores del cuestionario cuentan 10, entre ellas la negligencia (Anda et al., 2020).

Qué suele contar como adversidad

  • Maltrato físico o emocional, como golpes o humillaciones.
  • Abuso sexual.
  • Negligencia: no recibir el cuidado ni la protección básicos.
  • Violencia en casa, como ver que agreden a la madre.
  • Convivir con alguien con consumo problemático de alcohol o drogas, una enfermedad mental o antecedentes de prisión.
  • La separación o el divorcio de los padres (28 de los 37 estudios revisados por Hughes et al., 2017, lo incluyen).
  • La muerte de uno de los padres u otra pérdida cercana, y el acoso escolar, que algunos estudios también cuentan.

Conviene distinguir el evento, la reacción esperable (pesadillas o miedo en las semanas siguientes) y el trastorno de estrés postraumático (TEPT), que persiste y afecta la vida diaria. La mayoría de quienes viven un evento traumático no desarrolla TEPT: en las encuestas de salud mental de la OMS, lo tuvo alguna vez 5.6 % de las personas expuestas (Koenen et al., 2017).

¿Qué tan común es la violencia contra niñas y niños en México?

El dato viene de la Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres 2015 (ENIM), del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) con apoyo de UNICEF México: 53 % recibió agresión psicológica; alrededor de 44 %, castigo físico; y 6 %, castigos severos, como golpes en la cabeza o la cara. Ojo: la encuesta midió disciplina, no todas las formas de maltrato.

En el mundo, 1 de cada 5 mujeres y 1 de cada 7 hombres reportan haber sufrido abuso sexual en la infancia (OMS, 2026).

¿Qué encontró el estudio ACE?

El estudio de Experiencias Adversas en la Infancia lo publicaron Vincent Felitti, Robert Anda y sus colegas en 1998. Enviaron un cuestionario a 13,494 adultos que se habían hecho un chequeo en Kaiser Permanente de San Diego, California, y respondieron 9,508 (70.5 %); 52 % reportó al menos una categoría de adversidad y 6.2 %, cuatro o más.

La relación dosis-respuesta

A más categorías, más frecuentes eran todas las conductas de riesgo y enfermedades estudiadas. Con cuatro o más, frente a ninguna, el riesgo de alcoholismo, abuso de drogas, depresión e intento de suicidio era de 4 a 12 veces mayor; para enfermedad cardíaca isquémica, la razón de momios fue de 2.2.

Un metaanálisis de 37 estudios con 253,719 participantes (Hughes et al., 2017) halló las asociaciones más fuertes con el consumo problemático de drogas y la violencia hacia otros o hacia uno mismo (razones de momios mayores de 7), y las más débiles con inactividad física, sobrepeso u obesidad y diabetes (menores de 2).

¿Para qué sirve el puntaje ACE y para qué no?

El puntaje ACE suma cuántas de las 10 categorías viviste y se usa cada vez más para tamizar a individuos. En 2020, Robert Anda, coautor del estudio original, advirtió con Laura Porter y David Brown que es una medida relativamente burda que no diagnostica ni predice nada a nivel individual.

El cuestionario no registra la frecuencia ni la intensidad de lo vivido, ni la edad en que ocurrió. Alguien con puntaje de 1 pudo vivir un abuso intenso y crónico; otra persona con un puntaje mayor, varias adversidades leves. Aplicar a un individuo el riesgo promedio de un grupo puede sobrestimar o subestimar su riesgo real. Para los autores, el puntaje sirve en investigación y vigilancia de salud pública; para decidir quién necesita tratamiento, no.

¿Cómo afecta el trauma infantil en la vida adulta?

La evidencia habla de riesgos más altos en promedio, no de consecuencias seguras: en el estudio ACE, más de 80 % de quienes reportaron cuatro o más adversidades nunca intentó suicidarse.

Salud mental

Los intentos de suicidio y la depresión muestran asociaciones fuertes con la adversidad infantil, igual que el consumo problemático de alcohol y drogas. Si el trauma fue prolongado o repetido, como el abuso reiterado en la infancia, puede aparecer el TEPT complejo, un diagnóstico de la CIE-11: a los síntomas del TEPT se suman problemas graves para regular las emociones y una imagen de sí mismo como alguien sin valor; las relaciones también se vuelven difíciles de sostener (NICE, 2018).

Salud física

Según la OMS, el estrés del maltrato puede alterar el desarrollo temprano del cerebro y, si es intenso o prolongado, el de los sistemas nervioso e inmunitario. Felitti y sus colegas propusieron que parte del vínculo pasa por conductas como fumar, beber, consumir drogas o comer en exceso para aliviar el malestar. Pero estas asociaciones son más modestas que las de salud mental: para cáncer y enfermedad cardíaca, las razones de momios quedaron entre 2 y 3 (Hughes et al., 2017).

Relaciones

La OMS señala que quien sufrió maltrato tiene más riesgo de ejercer violencia o de sufrirla después; en el TEPT complejo, la dificultad para sentirse cerca de otros es parte del cuadro.

¿Qué protege a una niña o un niño?

Según un documento de 2015 del Consejo Científico Nacional sobre el Niño en Desarrollo (Centro sobre el Niño en Desarrollo de Harvard), lo más común entre los niños a los que les va bien pese a la adversidad es haber tenido al menos una relación estable y comprometida con un padre, cuidador u otro adulto que los apoyaba.

Con ese adulto, los sistemas de respuesta al estrés del niño vuelven a su nivel normal. La resiliencia no es un rasgo fijo ni un recurso que se agota; aun así, ante adversidades extremas, incluso la persona más fuerte probablemente necesitará apoyo terapéutico.

Si eres madre, padre o cuidador

La OMS (2026) cita el apoyo a los padres y la enseñanza de crianza positiva entre las formas eficaces de prevenir el maltrato. En casa: límites sin golpes ni humillaciones, y pedir ayuda cuando la crianza te rebase.

¿Qué señales pueden aparecer en niños y en adultos?

Ninguna señal prueba por sí sola que hubo maltrato (Asociación Estadounidense de Psiquiatría, 2013). Según NICE (2018), estas pueden ser señales de TEPT.

En niñas y niños

  • Pesadillas o problemas para dormir.
  • Juegos que repiten lo ocurrido.
  • Evitar lo que recuerde el evento.
  • Más problemas de conducta o de concentración.
  • Estar siempre en alerta.

Los menores de 8 años a menudo no se quejan directamente; el malestar puede verse en el juego o en sueños aterradores sin un contenido reconocible.

En adultos

  • Recuerdos intrusivos o la sensación de revivir lo ocurrido.
  • Evitar lo que recuerde el trauma.
  • Irritabilidad o sentirse siempre en guardia.
  • Desconexión emocional o disociación.
  • Sentirse derrotado o sin valor.

¿Qué tratamientos tienen respaldo?

El tratamiento depende del problema actual. Para el TEPT, la guía NICE NG116 (2018) del Reino Unido recomienda lo siguiente.

En niñas, niños y adolescentes

La primera opción es la terapia cognitivo-conductual (TCC) centrada en el trauma (en inglés, TF-CBT), individual: NICE recomienda ofrecerla de los 7 a los 17 años si han pasado más de 3 meses del evento, y considerarla entre 1 y 3 meses después o a los 5 y 6 años. Suele durar de 6 a 12 sesiones e involucra a los padres cuando es apropiado. El EMDR (desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares) es una opción solo si la TCC no funciona o el niño no logra participar. NICE desaconseja medicamentos para el TEPT en menores de 18 años.

En adultos

NICE recomienda TCC individual centrada en el trauma (terapia de procesamiento cognitivo, terapia cognitiva para el TEPT, terapia de exposición narrativa o exposición prolongada) y, más de 3 meses después de un trauma que no fue de combate, EMDR. Para el TEPT complejo, la guía reconoce que la evidencia es limitada; pide más sesiones para construir confianza y atender barreras como la disociación o el consumo de sustancias.

¿Cuándo y dónde buscar ayuda?

Consulta a un profesional de salud mental si:

  • Los síntomas de un niño duran más de un mes tras un evento.
  • Lo que viviste de niño afecta hoy tu trabajo o tus relaciones.
  • Usas alcohol, drogas o comida para calmar el malestar.
  • Piensas en hacerte daño; en ese caso, pide ayuda de inmediato.
  • Sospechas que un niño está en peligro.

Tu médico de primer contacto puede canalizarte a psicología o psiquiatría; pregunta qué tratamiento te ofrecen y si sigue un manual validado, como pide NICE. Si un niño te revela un abuso, escúchalo con calma, evita preguntas que sugieran respuestas y acude a las autoridades de protección de la infancia.

¿Puedo tener un trauma infantil que no recuerdo?

Pudieron pasar cosas que no recuerdas: según un informe de la Academia Británica (Baddeley et al., 2023), la mayoría de los adultos no tiene recuerdos verbales claros de lo ocurrido antes de los 3 años, aproximadamente. Pero eso no prueba que haya un trauma escondido detrás de tu malestar. Los llamados recuerdos recuperados pueden ser exactos en todo o en parte, o del todo falsos. Y ningún test ni lista de síntomas lo resuelve: sin evidencia que lo corrobore, la terapia puede ayudar a convivir con la duda (Asociación Estadounidense de Psiquiatría, 2013).

¿El trauma infantil se hereda?

No como se hereda el color de los ojos. Lo documentado es que la violencia puede pasar de una generación a otra: la OMS (2026) cuenta haber sufrido maltrato en la infancia entre los factores de riesgo de que alguien maltrate a sus hijos. Es un riesgo, no un destino.

¿Y la epigenética? Rachel Yehuda y Amy Lehrner (2018) explican que los trabajos más convincentes se han hecho en animales y que, con tan pocos estudios en humanos, todavía no es posible atribuir esos efectos entre generaciones a un conjunto concreto de causas biológicas. Desconfía de quien asegure que cargas en los genes el trauma de tus abuelos.

¿Es tarde para tratarlo en la adultez?

No. La guía NICE (2018) señala que el TEPT es tratable incluso cuando se busca atención muchos años después, y el Consejo de Harvard (2015), que las capacidades de la resiliencia pueden fortalecerse a cualquier edad.

Referencias

  1. American Psychiatric Association. (2013). Position statement on therapies focused on memories of childhood physical and sexual abuse (aprobada en 2000; reafirmada en julio de 2013). American Psychiatric Association. Fuente
  2. Anda, R. F., Porter, L. E., & Brown, D. W. (2020). Inside the Adverse Childhood Experience Score: Strengths, limitations, and misapplications. American Journal of Preventive Medicine, 59(2), 293-295. DOI
  3. Baddeley, A., Brewin, C. R., Davies, G. M., Kopelman, M. D., & MacQueen, H. L. (2023). Legal aspects of memory: A report issued by the Psychology and Law Sections of the British Academy. Journal of the British Academy, 11, 95-97. DOI
  4. Felitti, V. J., Anda, R. F., Nordenberg, D., Williamson, D. F., Spitz, A. M., Edwards, V., Koss, M. P., & Marks, J. S. (1998). Relationship of childhood abuse and household dysfunction to many of the leading causes of death in adults: The Adverse Childhood Experiences (ACE) Study. American Journal of Preventive Medicine, 14(4), 245-258. DOI
  5. Hughes, K., Bellis, M. A., Hardcastle, K. A., Sethi, D., Butchart, A., Mikton, C., Jones, L., & Dunne, M. P. (2017). The effect of multiple adverse childhood experiences on health: A systematic review and meta-analysis. The Lancet Public Health, 2(8), e356-e366. DOI
  6. Instituto Nacional de Salud Pública y UNICEF México. (2016). Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres 2015: Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados 2015. Informe final. Instituto Nacional de Salud Pública y UNICEF México. Fuente
  7. National Institute for Health and Care Excellence. (2018). Post-traumatic stress disorder (NICE guideline NG116). Fuente
  8. National Scientific Council on the Developing Child. (2015). Supportive relationships and active skill-building strengthen the foundations of resilience: Working paper 13. Center on the Developing Child at Harvard University. Fuente
  9. World Health Organization. (2026, 8 de mayo). Child maltreatment [Nota descriptiva]. Fuente
  10. Yehuda, R., & Lehrner, A. (2018). Intergenerational transmission of trauma effects: Putative role of epigenetic mechanisms. World Psychiatry, 17(3), 243-257. DOI
  11. Koenen, K. C., Ratanatharathorn, A., Ng, L., McLaughlin, K. A., Bromet, E. J., Stein, D. J., Karam, E. G., Meron Ruscio, A., Benjet, C., Scott, K., Atwoli, L., Petukhova, M., Lim, C. C. W., Aguilar-Gaxiola, S., Al-Hamzawi, A., Alonso, J., Bunting, B., Ciutan, M., de Girolamo, G., ... Kessler, R. C. (2017). Posttraumatic stress disorder in the World Mental Health Surveys. Psychological Medicine, 47(13), 2260-2274. DOI

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