Revisado por Dr. Óscar Rivas, Psicólogo clínico, PsyT
Última revisión: 2026-10-07 · Próxima revisión: 2027-10-07
Respuesta breve
El trauma psicológico es el impacto que deja un evento extremadamente amenazante u horrible, como una agresión, un accidente grave o el abuso. Más del 70 % de los adultos encuestados en 24 países ha vivido uno. La mayoría no desarrolla un trastorno de estrés postraumático; para quien lo desarrolla hay terapias centradas en el trauma con buena evidencia.
¿Qué es el trauma psicológico?
Es el impacto que deja en una persona vivir o presenciar hechos como una agresión física o sexual, un accidente grave, un desastre, la guerra o el abuso en la infancia. La CIE-11, la clasificación de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los describe como "un evento o serie de eventos extremadamente amenazantes u horribles". En el habla diaria también se le llama trauma emocional.
- Trauma físico o traumatismo
- En medicina, trauma también significa lesión del cuerpo. La CIE-11 agrupa esas lesiones en su capítulo 22 (Traumatismos, intoxicaciones u otras consecuencias de causas externas) y distingue los antecedentes de trauma físico de los de trauma psicológico.
Evento traumático, reacción esperable y trastorno
- Evento traumático
- Lo que ocurrió, una sola vez o de forma repetida.
- Reacción aguda al estrés (CIE-11, QE84)
- Síntomas transitorios después del evento. La CIE-11 la considera una respuesta normal dada la gravedad de lo vivido y la clasifica en el capítulo 24, fuera de los trastornos mentales; suele empezar a ceder a los pocos días o cuando termina la amenaza.
- Trastorno
- Síntomas que persisten y deterioran tu vida diaria. La CIE-11 los agrupa como trastornos específicamente asociados con el estrés: todos requieren un estresor identificable, aunque este no basta por sí solo.
Trastornos asociados con el estrés en la CIE-11
- Trastorno de estrés postraumático o TEPT (6B40): revivir el evento, evitar lo que lo recuerda y sentir que el peligro sigue presente, durante al menos varias semanas.
- TEPT complejo (6B41): lo anterior, más dificultad grave para regular las emociones, una imagen de ti marcada por la vergüenza o la culpa y problemas para sostener relaciones.
- Trastorno por duelo prolongado (6B42): dolor intenso por la muerte de alguien cercano que dura más de 6 meses y rebasa lo esperable en tu contexto cultural y religioso.
- Trastorno de adaptación (6B43): reacción desadaptativa a un estresante como un divorcio o una enfermedad; suele aparecer en el primer mes y resolverse en 6 meses.
¿Qué tan común es vivir un evento traumático?
Son datos de las Encuestas Mundiales de Salud Mental de la OMS. Más de la mitad de las exposiciones correspondió a cinco tipos: presenciar una muerte o lesión grave, la muerte inesperada de un ser querido, un asalto, un accidente de auto con riesgo para la vida y una enfermedad o lesión potencialmente mortal.
Es decir, unas 94 de cada 100 personas expuestas no habían desarrollado TEPT. En México, la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica (2001-2002, población urbana de 18 a 65 años) encontró que 68 % había vivido al menos un suceso estresante y que 1.45 % había tenido TEPT: 2.3 % de las mujeres y 0.49 % de los hombres (Medina-Mora et al., 2005).
¿Qué tipos de trauma existen?
La guía NICE NG116 (Reino Unido, 2018) reconoce que el TEPT puede seguir a eventos únicos, repetidos o múltiples.
Evento único
Por ejemplo, un accidente grave o una agresión. La guía NICE incluye también experiencias médicas como un ingreso a terapia intensiva o la muerte de un recién nacido.
Trauma repetido o interpersonal
El daño se repite y viene de otra persona, a menudo en una situación de la que es difícil o imposible escapar. La CIE-11 menciona la tortura, la violencia doméstica prolongada y el abuso repetido en la infancia como contextos del TEPT complejo. Y la violencia interpersonal fue la exposición más asociada con vivir nuevos eventos traumáticos (Benjet et al., 2016).
Trauma del desarrollo
Es un término clínico para la adversidad temprana en las relaciones de cuidado, como el maltrato o la negligencia; la CIE-11 no lo incluye como diagnóstico. En el estudio ACE (Felitti et al., 1998), más de la mitad de 9,508 adultos de San Diego reportó al menos una de siete categorías de adversidad infantil. Quienes reportaron cuatro o más tenían entre 4 y 12 veces más riesgo de alcoholismo, abuso de drogas, depresión e intentos de suicidio que quienes no reportaron ninguna.
¿Qué señales deja un trauma psicológico?
En los primeros días pueden aparecer el corazón acelerado, la sudoración, el aturdimiento, la confusión, la tristeza o el enojo (CIE-11). En el TEPT, NICE pide estar atento a estas:
- Revivir lo ocurrido: recuerdos intrusivos, flashbacks o pesadillas, con miedo y sensaciones físicas intensas.
- Evitar pensamientos, lugares o personas que lo recuerden.
- Estar siempre en alerta: hipervigilancia, irritabilidad o enojo.
- Problemas para dormir y para concentrarte.
- Ánimo y pensamientos negativos, o sentirte emocionalmente entumecido.
- Disociación: sentirte desconectado de ti o de lo que pasa alrededor.
- Verte disminuido, derrotado o sin valor, y tener dificultades en tus relaciones.
¿Y el cuerpo? La CIE-11 describe sensaciones físicas fuertes al revivir el evento, y el estudio ACE encontró una relación escalonada entre adversidad infantil y enfermedades del adulto como la cardiopatía isquémica. Son asociaciones medibles; decir que el trauma "queda guardado" en un órgano o en los músculos va más allá de esos datos.
¿Qué aumenta el riesgo y qué protege?
Pesa el tipo de evento: en México, la violación, el acoso, el secuestro y el abuso sexual fueron los sucesos con más TEPT (Medina-Mora et al., 2005). Y pesa la desventaja social: entre las personas expuestas, el riesgo fue mayor en jóvenes, mujeres, personas no casadas, con menos escolaridad o ingresos y desempleadas (Koenen et al., 2017).
El metanálisis de Brewin, Andrews y Valentine (2000) revisó 14 factores de riesgo, todos de efecto modesto por separado. Los antecedentes psiquiátricos y el abuso infantil predecían de forma más uniforme, pero pesaron algo más los factores que actúan durante y después del evento: la gravedad del trauma, la falta de apoyo social y el estrés adicional. La historia previa no cambia; el apoyo y las presiones posteriores, en parte, sí.
¿Cómo se diagnostica?
Con una evaluación clínica. NICE pide preguntar por re-experimentación, evitación, hiperactivación, disociación, cambios en el ánimo y el pensamiento, su efecto en tu vida y el riesgo. El tiempo ayuda a distinguir: en la CIE-11, los síntomas del TEPT persisten al menos varias semanas, el trastorno de adaptación suele surgir en el primer mes y el duelo prolongado supera los 6 meses.
¿Cómo se trata?
Resumimos tres guías: NICE NG116 (2018), la de la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, 2017) y la de la Sociedad Internacional de Estudios sobre Estrés Traumático (ISTSS, 2018).
En el primer mes
NICE desaconseja el debriefing psicológico, individual o grupal: no mostró beneficio y hubo indicios de peores resultados que sin tratamiento. Tampoco recomienda medicamentos, incluidas las benzodiacepinas, para prevenir el TEPT en adultos. Propone vigilancia activa ante síntomas por debajo del umbral diagnóstico y terapia cognitivo-conductual (TCC) individual centrada en el trauma ante síntomas importantes. Para esta etapa, la ISTSS recomienda TCC centrada en el trauma, terapia cognitiva y EMDR (desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares), aunque con evidencia de baja calidad (Bisson y Olff, 2021).
Cuando ya hay TEPT
Las tres guías ponen la psicoterapia primero. NICE ofrece a adultos TCC individual centrada en el trauma (terapia de procesamiento cognitivo, terapia cognitiva, exposición narrativa o exposición prolongada) y EMDR si han pasado más de 3 meses de un trauma no relacionado con combate. La ISTSS dio su recomendación más fuerte a la TCC centrada en el trauma, la terapia de procesamiento cognitivo, la terapia cognitiva, la exposición prolongada y la EMDR. La APA, en su guía de 2017, recomendó con fuerza la TCC, la terapia de procesamiento cognitivo, la terapia cognitiva y la exposición prolongada; a la EMDR, la exposición narrativa y la psicoterapia ecléctica breve, de forma condicional.
El punto en disputa es la EMDR. En su actualización de 2025, la APA la dejó como opción de segunda línea; un análisis en una revista especializada en EMDR (Lee et al., 2026) señala que eso contrasta con otras cinco guías clínicas de la última década. Nuestra postura: en adultos con TEPT por un trauma civil, la EMDR es una opción de primera elección, como la ubican NICE y la ISTSS.
Los medicamentos van después. NICE sugiere considerar venlafaxina o un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina, como la sertralina, si la persona los prefiere, y no como primera línea. La guía de 2017 de la APA recomendó de forma condicional fluoxetina, paroxetina, sertralina y venlafaxina; según la revisión de la ISTSS funcionan, con menos mejoría que las mejores psicoterapias. En menores de 18 años, NICE no recomienda medicamentos.
TEPT complejo
Aquí la evidencia es más débil. La ISTSS no pudo hacer metaanálisis por problemas de definición y falta de ensayos adecuados (Bisson y Olff, 2021). NICE reconoce que la evidencia es limitada, sugiere que las terapias centradas en el trauma también pueden ayudar y pide adaptarlas: más sesiones para construir confianza, atención a la estabilidad de la vida de la persona y apoyo con obstáculos como la disociación o el consumo de sustancias.
¿Qué se puede esperar?
Lo más común es que la reacción inicial ceda (CIE-11). Entre quienes desarrollan TEPT, la mitad reportó síntomas persistentes (Koenen et al., 2017); NICE pide transmitir que el TEPT es tratable. El obstáculo es el acceso: buscó atención 53.5 % de las personas con TEPT en países de ingreso alto, contra 22.8 % en los de ingreso bajo y medio bajo y 28.7 % en los de ingreso medio alto.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
No necesitas un diagnóstico para consultar. Basta con que te pase algo de esto:
- Las señales siguen igual o peor un mes después del evento.
- Te cuesta trabajar, estudiar o estar con la gente que quieres.
- Evitas cada vez más lugares, personas o conversaciones.
- Usas alcohol u otras drogas para dormir o no recordar (eso no te impide recibir tratamiento).
- El duelo por una muerte te sigue incapacitando más de 6 meses después.
- Vives una situación de violencia de la que es difícil salir.
- Piensas en hacerte daño o en morir.
¿El trauma emocional es lo mismo que el trauma psicológico?
Sí: en el uso cotidiano son sinónimos y ninguno es un diagnóstico. Lo útil es saber si lo que vives después cumple los criterios de un trastorno o es una reacción esperable que cede con el tiempo.
¿Se puede superar un trauma sin terapia?
Muchas personas lo hacen: la gran mayoría de quienes viven un evento traumático no desarrolla TEPT. El comité de NICE observó, con base en su experiencia clínica, que algunas personas no presentan síntomas aun con poca o ninguna intervención, y que otras desarrollan síntomas crónicos sin atención temprana.
¿Todo evento difícil es un trauma?
En sentido clínico, no. La CIE-11 separa los estresores del rango normal de la vida (un divorcio, problemas económicos, la muerte de un ser querido), que pueden llevar a un trastorno de adaptación o a un duelo prolongado, de los eventos extremadamente amenazantes u horribles ligados al TEPT. Esa distinción orienta el tratamiento; no mide cuánto te dolió.
Referencias
- Organización Mundial de la Salud. (2025). Clasificación Internacional de Enfermedades, undécima revisión (CIE-11): estadísticas de mortalidad y morbilidad (versión 2025-01). OMS. Fuente
- Benjet, C., Bromet, E., Karam, E. G., Kessler, R. C., McLaughlin, K. A., Ruscio, A. M., Shahly, V., Stein, D. J., Petukhova, M., Hill, E., Alonso, J., Atwoli, L., Bunting, B., Bruffaerts, R., Caldas-de-Almeida, J. M., de Girolamo, G., Florescu, S., Gureje, O., Huang, Y., ... Koenen, K. C. (2016). The epidemiology of traumatic event exposure worldwide: Results from the World Mental Health Survey Consortium. Psychological Medicine, 46(2), 327-343. DOI
- Koenen, K. C., Ratanatharathorn, A., Ng, L., McLaughlin, K. A., Bromet, E. J., Stein, D. J., Karam, E. G., Meron Ruscio, A., Benjet, C., Scott, K., Atwoli, L., Petukhova, M., Lim, C. C. W., Aguilar-Gaxiola, S., Al-Hamzawi, A., Alonso, J., Bunting, B., Ciutan, M., de Girolamo, G., ... Kessler, R. C. (2017). Posttraumatic stress disorder in the World Mental Health Surveys. Psychological Medicine, 47(13), 2260-2274. DOI
- Medina-Mora, M. E., Borges-Guimaraes, G., Lara, C., Ramos-Lira, L., Zambrano, J., & Fleiz-Bautista, C. (2005). Prevalencia de sucesos violentos y de trastorno por estrés postraumático en la población mexicana. Salud Pública de México, 47(1), 8-22. DOI
- Brewin, C. R., Andrews, B., & Valentine, J. D. (2000). Meta-analysis of risk factors for posttraumatic stress disorder in trauma-exposed adults. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 68(5), 748-766. DOI
- Felitti, V. J., Anda, R. F., Nordenberg, D., Williamson, D. F., Spitz, A. M., Edwards, V., Koss, M. P., & Marks, J. S. (1998). Relationship of childhood abuse and household dysfunction to many of the leading causes of death in adults: The Adverse Childhood Experiences (ACE) Study. American Journal of Preventive Medicine, 14(4), 245-258. DOI
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- Lee, C. W., de Jongh, A., Farrell, D., Meysner, L., Dominguez, S., & El-Leithy, S. (2026). A critique of the 2025 American Psychological Association clinical practice guideline for the treatment of posttraumatic stress disorder in adults: Underrating EMDR effectiveness. Journal of EMDR Practice and Research, 20, Artículo 0034. DOI
- National Institute for Health and Care Excellence. (2018). Post-traumatic stress disorder (NICE guideline NG116). NICE. Fuente
- Bisson, J. I., & Olff, M. (2021). Prevention and treatment of PTSD: The current evidence base. European Journal of Psychotraumatology, 12(1), 1824381. DOI
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